Tengo derecho a mi fiesta
Como dirían los de habla inglesa, I’m feed up de oir hablar de la crisis, de lo mal que está todo. Entonces siempre me viene a la cabeza el anuncio de IKEA ’está todo maaaaaal!!!!’. Claro que hay crisis, eso ya lo sabemos, las noticias se encargan cada día de jodernos comidas y cenas, pero a mí, a mí lo que realmente me las jode, es ver que una parte del mundo no sabe lo que es la crisis, simplemente no saben ni lo que es prácticamente la comida. No es película de ficción. Las imágenes de niños desnutridos muriendo en Somalia a cascoporro son realidad, mientras gobiernos, capos de entidades bancarias y demás dominan el mundo a su antojo, sin escrúpulos en la manera de hacerlo. Y es que la vida a veces es como un chiste de mal gusto.
La verdad es que yo he tenido trabajo toda mi vida. Desde los 17 años currando. He sido de esas pringadas que para estudiar ha tenido que trabajar, y combinar ambas cosas, por supuesto. Y desde esa época adolescente hasta ahora, he parado pocas veces de hacerlo. Algunos meses de viaje por Australia, un par más para cosas tristes, and that‘s all. Y ahora que ya he pasado los 35, me doy cuenta que esa angustia interna que vive conmigo me la produce el dedicarle mi vida a un trabajo que ni me gusta ni me aporta nada. Un trabajo en la administración pública que visto desde muchas ópticas puede parecer la bicoca. Pocas horas, un sueldo digno y muchas vacaciones, pero que vuelve mi cerebro de color gris. Y si el negro es elegante y estiliza, el gris es aburrido y sienta fatal!
Así que cómo yo también tengo derecho a mi fiesta (IKEA again). He dejado voluntariamente mi trabajo y voy a dedicarle mi cabeza, mi alma y mi cuerpo a estudiar algo que me gusta, porque la vida es corta y nadie nos asegura que mañana continuemos aquí. Reinventarse o morir. Por supuesto voy a intentar ganar dinero de otras maneras, léase: pasear perros, hacer croquetas, hacer de camarera ocasional, de tonta profesional o yo que sé!
http://www.youtube.com/watch?v=AcPeuaseImw
